Desigualdad en Brasil

martes, 29 de junio de 2010

Análisis de las fuentes periodísticas consultadas

Los dos artículos periodísticos provenientes de Brasil coinciden en un punto: la desigualdad en el país está disminuyendo con el paso de los años pero todavía queda mucho por hacer para que Brasil deje de ser una nación desigual.
Estas fuentes de información nos muestran que las diferencias poblacionales son mucho menores hoy de lo que eran cuando todo comenzó, con la llegada al país de colonos portugueses y esclavos africanos. Sin embargo, ambas advierten que ello no significa que el problema esté solucionado y que la población viva en una condición de homogeneidad económica y social. Lo que establecen es que viven un poco mejor gracias a diferentes programas que buscan solucionar estos conflictos (como la Bolsa Familia), pero que aún así hace falta seguir empeñándose cada día más para lograr que algún día Brasil logre superar ese conflicto social que viene desde hace mucho tiempo atrás.
Por otra parte, el mapa (también utilizado como fuente) nos da a conocer la ubicación de las favelas en Brasil. Esto es importante porque las favelas son el "centro" que marca la desigualdad social del país, la mala distribución de las riquezas que origina que muchas personas vivan en una condición de marginalidad y rodeados de drogas, delincuencia, desnutrición, muerte.
El análisis de toda esta información es muy importante porque nos permite conocer la realidad existente en Brasil, y de esta manera poder sacar nuestras propias conclusiones.
Los brasileños ricos gastan en 3 días lo mismo que los brasileños pobres en un año

Los millonarios brasileños, que suponen una ínfima minoría de la población, gastan en tres días lo mismo que los más pobres durante todo un año, según un estudio divulgado hoy por el estatal Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea).
El informe está basado en datos obtenidos en una investigación que el Ipea realizó el año pasado en todo el país, el cual constató que en la cúspide de la porámide social brasileña sólo se sitúa el 1% de los casi 200 millones de habitantes que tiene el país.
"A pesar de que los abismos sociales disminuyen en el país desde 2001, Brasil sigue siendo un monumento a las grandes desigualdades", declaró Sergei Moraes, investigador del Ipea.
Moraes dijo que la disminución de las brechas sociales se ha comprobado con las continuas disminuciones del índice Gini, usado para medir la desigualdad en un país y que varía de 0 a 1.
De acuerdo a los datos del Ipea, el índice Gini era en Brasil de 0,594 en 2001 y cayó el año pasado a 0,544.
Aunque la disminución ha sido constante, Moraes calculó que para llegar a un índice de 0,40, que se considera "justo" según padrones internacionales, "Brasil puede demorar unos veinte años".
En opinión de Moraes, la única manera de acelerar el cierre de la brecha social es invertir "más y mejor" en los planes de atención a los más pobres, y con especial énfasis en las áreas de educación y capacitación profesional.

Brasilia, 24-09-2009

sábado, 19 de junio de 2010

La desigualdad: una lucha constante

Desigualdad social y pobreza caen en Brasil a pesar de crisis

"Unos 4 millones de personas dejaron de ser pobres en más de siete años hasta la fecha y la desigualdad social en Brasil se redujo más de 4% en el primer semestre a pesar de la crisis financiera global, según un informe oficial.
La tasa de pobreza en las seis principales regiones metropolitanas de Brasil -Sao Paulo, Rio de Janeiro, Porto Alegre, Belo Horizonte, Recife y Salvador- tuvo en ese mismo período caída de 26,8%, al pasar de 42,5% a 31,1%.
La cifra marca que los considerados "pobres" pasaron en ese lapso de 18,5 millones a 14,5 millones.
Por su parte, la desigualdad social en Brasil, medida por el denominado índice de Gini, que mide esa condición con valores de 0 a 1 (más cerca de 1 la desigualdad es mayor), llegó a 0,493 en junio, el menor nivel desde 2002, cuando se aplica la revisión metodológica actual.
En enero pasado el Gini estaba en 0,514 puntos, con lo cual la caída dentro de ese semestre fue de 4,1%, la más alta desde 2002.
EL presidente del Ipea, Marcio Pochmann, justificó la mejora en que "la crisis estuvo "más concentrada" en el sector industrial y además las clases menos bajas estuvieron favorecidas por mejoras salariales y políticas asistenciales.
Sin embargo, alertó que el índice mayor a 0,4 aún representa pésima distribución de renta. Hay una tendencia a la caída, pero todavía estamos lejos de llegar a algo comparable a los países más desarrollados".

Fuente: Periòdico "La Primerìsima", Brasilia, 4 de agosto de 2009.

Ver Brasil, zonas de mayor desigualdad en un mapa más grande

“Las favelas son como ciudades medievales, fortificaciones defensivas que tienen sus límites determinados por la miseria (…) construidas con materiales de mala calidad, esos conjuntos habitacionales están ubicados en zonas apartados del centro de las ciudades, carentes de infraestructura adecuada. Su alejamiento manifiesta una clara intención de los poderes públicos en segregar una parte de la población(…) los espacios públicos son frecuentados por los moradores, como en todas las favelas, es como si las pequeñas casas, ya abarrotadas, derramasen en las calles sus excedentes. En las esquinas: puntos comerciales, puntos de drogas, puntos de encuentros (…), mujeres lamentan sus desdichos en la soledad de amar y amamantar a hijos sin padres (…) el tiempo rápidamente los hace hombres, los amigos ahora se convierten en socios de pandillas del crimen. Para los que viven en la marginalidad, el trabajo es sinónimo de esclavitud, no es posible vivir dignamente con un trabajo honesto, los que intentan, son considerados necios”.
(PASSOS, Selma. Ensayo: Las favelas o las Cidade de Deus: ¿Una identidad del gueto negro? Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona [En Línea] 2005 [Citado en 15 de Noviembre 2009]. Disponible en: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-194-48.htm)

sábado, 5 de junio de 2010

La desigualdad: sus orìgenes

La ocupación organizada de Brasil comenzó en 1530, cuando Portugal envió a los primeros colonos para establecer asentamientos permanentes. Hasta ese momento, el territorio estaba escasamente poblado por tribus indígenas, y la llegada de los colonos supuso implementar un nuevo orden administrativo. La primer medida que se tomó fue crear un sistema de capitanías, que fue determinante para que, incluso hoy en día, Brasil sea un país con marcados regionalismos.
Con el paso del tiempo, los colonos desarrollaron un gran sentido de racionalismo y comenzaron a desear la independencia, que finalmente se logró el 7 de septiembre de 1822. Asimismo, unos años después, en 1889, se consagró una República.
Sin embargo, hasta ese momento, Brasil se caracterizó por una marcada desigualdad social basada en la esclavitud, lo que señalaba la amplia diferencia entre la población de la clase más alta, la dominante, y quienes vivían recibiendo órdenes y en una lamentable condición de pobreza.
En 1995 el gobierno brasileño asumió compromisos para combatir la pobreza y la exclusión social (que, como se expresó anteriormente, venía desde mucho tiempo atrás) en una Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, de Copenhague. Sin embargo, el Informe 2000 de Social Watch (edición brasileña) hizo un análisis en el que estableció una perpetuación de la desigualdad socioeconómica que sigue excluyendo a gran parte de la población de los beneficios sociales, culturales, económicos, tecnlógicos y científicos existentes. Esto demuestra que el gobierno brasileño no cumplió con los compromisos asumidos en Copenhague.
En el 2003 Lula llegó al poder, y bajo su mandato, Brasil se convirtió en ejemplo a seguir por los países emergentes para superar la crisis económica. La reciente Cumbre sobre Seguridad Alimentaria fue la última plataforma utilizada por Lula para exhibir los logros de su gobierno en la lucha contra el hambre. Asimismo, más de la cuarta parte del país se ve beneficiada gracias a la llamada Bolsa Familia, el programa asistencial más importante que aplicó el presidente bajo el lema Hombre Cero.
Aun así, Brasil arrastra graves problemas internos de difícil solución, que se concentran en uno solo: la desigualdad. Si bien en los siete años del actual gobierno esta desigualdad se ha reducido un 19%, sigue siendo el séptimo país más desigual del mundo.
En este sentido, podemos mencionar que en ciudades como Río de Janeiro la violencia en las favelas, que viven bajo el imperio del narcotráfico, se sigue agravando.